Los inicios de la agricultura

Bladimir Luis Palacios
16-Diciembre-2017



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   Hace aproximadamente 12.000 años empezó un proceso de mejoría en clima y que actualmente se le conoce como el Holoceno, esta última etapa en el periodo geológico al parecer es un interglaciar más de varios que han interrumpido las largas etapas gélidas que se han venido presentado en los últimos millones de años. Hace aproximadamente 10.000 años se dieron las condiciones climáticas necesarias para el desarrollo de la agricultura, el clima se empezó a estabilizar y término la subida de la temperatura. Así, en Próximo Oriente aparecieron “las primeras variedades domésticas de trigo y cebada, así también como el de algunas legumbres, como los guisantes, las habas o las lentejas” (Agustí y Antón, 2011, p. 194).
   En Eurasia, China y en el sudeste asiático se pueden encontrar las primeras muestras del cultivo de mijo y arroz. En el continente americano, en la altiplanicie mexicana y en el norte de los Andes, “los humanos aprendieron a plantar el maíz y los frijoles a los que siguieron otros cultivos como la patata, la mandioca o el tomate” (ídem, p. 194).   
   El desarrollo de la agricultura fue importante para el desarrollo cultural y base de la revolución del Neolítico. Las ventajas del cultivo de los cereales era que se podían almacenar y podían durar de un año a otro sin que perecieran, el trigo y otras semillas no podían ser consumidas en su estado original, tenían que ser molidas y sometidas a fermentación para producir un alimento como el pan. Por lo tanto, el grano solamente era procesado en el momento que se convertía en alimento de consumo. Ahora ya no se dependía completamente del clima para asegurar la supervivencia de los seres humanos. La revolución del Neolítico propició la creación de nuevas tecnologías cerámicas, entre ellas se encuentran cuencos, vasijas, tinajas y otros recipientes que ayudaban al almacenamiento y transporte de los granos.
   La especie humana no fue la única que se benefició del cambio, también otros animales lo hicieron. Las primeras especies que se beneficiaron del cambio fueron los que se alimentaban de granos y que habitaban los lugares donde los humanos se habían instalado, tal es el caso del ratón de campo (Mus musculus) o las ratas silvestres (Rattus rattus) que comenzaron a ser los pequeños huéspedes de los humanos. Después los primeros agricultores comprendieron que otras especies de mamíferos con las que coexistían podrían llegar a ser algo más que simples presas de ocasión.
   En una primera ocasión, se casaban a los animales adultos como las cabras salvajes, los uros o los jabalíes que junto con ellos se podían encontrar a sus crías y normalmente los padres y los hijos sufrían el mismo destino, servir de alimento. También existió otra alternativa, que era el demorar el sacrificio de las crías hasta alcanzar el estado adulto, e incluso se podía demorar más su muerte para que a su vez las crías se cruzarán entre ellas, produciendo más hijos que pudieran estar sujetos a cautiverio. Además los seres humanos se beneficiaron de algunos productos que producían estos mamíferos como en el caso de la cabra, la extracción de su leche para consumo y la posterior elaboración  de quesos. Mediante un proceso gradual, los humanos modificaron por selección artificial las características de las variantes salvajes de estas especies hasta convertirse en las actuales especies domésticas.
   De esta manera surgió la ganadería, hace poco menos de 10.000 años surgieron las primeras variedades de ovejas, cabras, vacas y cerdos. Otras especies de mamíferos como algunos carnívoros, entre ellos los lobos y los gatos silvestres entraron en un contacto muy estrecho con los seres humanos, ya que ambos necesitaban de ayuda mutua, así sirvieron como controladores de los rebaños y de los roedores granívoros que asaltaban en los reservorios de comida, a cambio, recibían alimento y refugio, dando lugar a los actuales perros y gatos domésticos.
   Las poblaciones del Neolítico pronto abandonaron las cuevas para asentarse en aldeas constituidas por grupos de pequeñas cabañas, después estas aldeas dieron paso a la conformación de las primeras instalaciones urbanas. Ya podemos encontrar las primeras manifestaciones de una religión compleja con dioses y divinidades. Asimismo, surgió una casta sacerdotal que hacia complejos rituales hacia las divinidades y que amonestaba el poder del gobernante supremo que tenía la obligación de someter y proteger a sus súbditos. Paulatinamente empezaron a surgir las primeras ciudades-Estado que extendieron sus dominios y se convirtieron en los primeros imperios de la historia, se encontraban principalmente cerca de los ríos Nilo y Éufrates, tal es el caso de Egipto y Mesopotamia.
   Toda esta explicación del desarrollo primero de la agricultura es una de las versiones más populares o consensuadas en el ámbito académico, pero hay otros autores que difieren un poco (no totalmente) en estos planteamientos y han dado una argumentación propia, por ejemplo, Tudge (Trad. en 2000) Afirma que la agricultura no se inventó entre gritos de  jubilo, más bien, las personas fueron prácticamente obligadas a desarrollar está actividad y no cesaban de quejarse por ello.
   Siguiendo la línea del autor, hace aproximadamente 40.000 años, en el Paleolítico tardío, los seres humanos ya empezaban a manipular su medio ambiente, aunque sea a una escala menor a la agricultura, a estos seres humanos los llama “protogranjeros”. En la etapa de la revolución del Neolítico, la agricultura junto con la ganadería ya estaban plenamente consolidados y que el exterminio del Paleolítico tardío se entiende mejor si consideramos a los seres humanos de aquella época como “protogranjeros”, está es una hipótesis que es difícil de comprobar, ya que, las pruebas son escasas.
  Los cazadores-recolectores en un principio se limitaban a consumir lo que el medio les proporcionaba, después en formas muy simples comenzaron a modificar su medio con el fin de obtener más alimento, esto propicio el desarrollo de tres tipos de actividades: 1) la horticultura, 2) la agricultura de laboreo todavía no en el sentido moderno y 3) el pastoreo. Muchos protoagricultures empezaron a proteger sus pequeñas cosechas, con el paso del tiempo, esta protección puede producir cambios en la genética de las plantas y pueden ser menos toxicas debido a que ya no se enfrentan a tantos peligros por la protección humana. Ellos propagaban las plantas en varios lugares debido a que con ellas podían alimentarse, así también esparcieron semillas para plantar nuevas plantas con frutos y semillas, muchos animales también contribuyen a la diseminación de las semillas de las plantas con las que se alimentaban, esto pudo ser un factor importante en la supervivencia de los homínidos, por último, comenzaron a realizar algunas estrategias de caza.
  La agricultura y la ganadería comienzan formalmente a partir del momento en el que se dieron cuenta de que estaban realizándolo y comenzaron a hacerlo consciente y deliberadamente:
los seres humanos a lo largo de sus dos millones de años de historia en realidad no han sido meramente “cazadores-recolectores”, del modo en que se entiende esto en general, sino que siempre han manipulado su entorno natural de distintas maneras que servían para aumentar su provisión alimenticia (Tudge, trad. En 2000, p. 33).

  Ser omnívoro como los seres humanos, es una ventaja importante porque no dependen completamente de carne y puede sobrevivir por un tiempo del consumo de plantas, también, el desarrollo de la actividad agropecuaria como pasatiempo en los ratos que no se cazaba o se hacia otra tarea fue muy importante. A pesar de que los seres humanos no dependen completamente de la carne para sobrevivir, se sugiere que fueron responsables en parte de la aniquilación de la variada fauna del pleistoceno.
  En esta travesía para llegar a la agricultura tal y como la conocemos en la actualidad, los seres humanos desplazaron a los neandertales, a tal grado que estos últimos se extinguieron por no desarrollar las mismas estrategias de alimentación de que llevaron a cabo los seres humanos. Además, estos últimos acabaron con la megafauna de la que dependían los neandertales. Los seres humanos:
No sólo conocían anticipadamente la presencia de la caza. En gran medida la controlaban incitando a los animales a congregarse en unos lugares en vez de en otros. Además aumentaban las probabilidades de su propia supervivencia protegiendo y propagando las plantas alimenticias por las que habían optado. Seguramente no tuvieron que realizar estas tareas a gran escala. Con un poco que hicieran ya se podía observar una buena diferencia (ídem, p. 48).

  Por lo tanto, cuando aparecen las primeras señales irrefutables de actividad agrícola en la llamada Revolución Neolítica, es de suponerse que la agricultura ya se encontraba establecida desde hace tiempo:
Lo que observamos en la Revolución neolítica no es el comienzo de la agricultura. Es el comienzo de la actividad agrícola que se practicaba a gran escala, en un lugar y durante varios periodos; y ya era lo suficientemente intensiva como para ocasionar cambios físicos en las plantas que se cultivaban y posteriormente en los animales. Resumiendo, era el tipo de agricultura que podía promover el crecimiento de las ciudades y de todo aquello que es inherente a la civilización (ídem, p. 56).

  La agricultura y la ganadería son actividades que cambian el medio ambiente a las necesidades del ser humano, cuanto más se manipula, más alimentos se pueden obtener y cuanto más duro trabajen los agricultores y granjeros, más alimentos pueden producir. Entre más personas se dediquen a la actividad agropecuaria, hay mayor alimento, crece la población y se necesita trabajar más en las cuestiones ganaderas y agrícolas. A pesar de lo difícil que suele ser la actividad agrícola, una vez que se realiza a gran escala no puede haber marcha atrás. Gracias a la agricultura se pudo acentuar la extinción de la fauna del Pleistoceno.
   El fenómeno que favoreció la creación de la agricultura a gran escala, como se dijo a principio del ensayo, fue el final de la era de las glaciaciones. En América ya existían seres humanos anatómicamente modernos que se cree cruzaron el puente de Bering que conectaba a Siberia con Alaska, durante la última glaciación. Así, la agricultura a escala mayor surgió en varios sitios, no al mismo tiempo, cada grupo humano ya tenía conocimientos previos de como cosechar las semillas y plantar algunas pequeñas plantas silvestres.
  Cuando la temperatura aumento, las grandes capas de permafrost se derritieron, llenando de agua lugares que eran dominados por tierra firme, Juris Zarins, de la Universidad de Missouri, ha planteado la inundación del Golfo Pérsico y los acontecimientos ocurridos posteriormente apoyan la veracidad de la historia del Jardín del Edén relatado en la Biblia, en el capítulo del Génesis. El Edén puede ser que se hay transmitido en la memoria popular a través de las generaciones, recordando los días de caza y recolección, cuando los días eran fáciles. Zarins hace un poco de especulación geográfica y señala que en Génesis (2:10-14) se describe detalladamente la localización del Edén. Por ejemplo, los nativos Australianos recuerdan haber venido de un lugar que quedo cubierto por las aguas y actualmente, cuando se bucea en las profundidades del Golfo Pérsico, se pueden observar características parecidas a lo que narran.
  La visión más popular de los orígenes de la agricultura y la ganadería plantea que cazar y recolectar eran actividades muy demandantes y que las actividades agropecuarias son fáciles de desarrollar, por lo que una vez que los seres humanos hicieron este descubrimiento, se entregaron a estas actividades de forma fácil. Las personas del Neolítico no se adentraron en esta vida por gusto o porque vieran los beneficios que les traían estas actividades, lo hicieron a fuerza después de que su paraíso les fue arrebatado y esto los llevo a arribar hacia colinas que les permitieron desarrollar la agricultura y la ganadería. La agricultura es una actividad estacional y que demanda de mucho desgaste físico, además se ha descubierto, mediante pruebas arqueológicas los traumas físicos, principalmente óseos del uso del arado en sus primeros tiempos, esto no se observaba en poblaciones de cazadores y recolectores. Tudge afirma:
Pero no les gustaba. Incluso podemos suponer razonablemente que lo odiaban. De hecho, el Génsis lo confirma, porque cuando Dios expulso a Adán y Eva del Jardín del Edén los maldijo (Génesis 3:19) de la siguiente manera: “Comerás el pan con el sudor de tu rostro hasta que vuelvas  a formar parte de la tierra” (ídem, p. 73)
  Y Concluye que condenar a la humanidad especialmente a la agricultura de laboreo, fue una maldición solemne.
   Otros pueblos se dedicaron a la actividad agropecuaria debido a una presión demográfica que iba en aumento, por el declive de la fauna y también como actividad de ocasión. Por otra parte, correspondiente a la domesticación de los animales, ellos se prestaron a la domesticación, probablemente porque obtenían protección y alimento y esto les permitía criar a su descendencia en mejores condiciones que aquellas especies que continuaron en el medio salvaje, así, la domesticación de los animales se encuentra bajo control genético. Bajo estas condiciones, podemos considerar a la domesticación de los animales, un pacto de ellos para con los humanos y de los humanos para con ellos, donde ambos obtenían beneficios, como una especie de relación simbiótica.
  En conclusión, la agricultura a escala masiva constituyo uno de los más grandes hitos en la historia de la humanidad, a raíz de ella, se permitió un desarrollo tecnológico importante, el mejoramiento de las técnicas agropecuarias, la creación de las primeras ciudades, hasta llegar a la creación de las ciudades-Estado, permitió el surgimiento de extensos imperios, ha sido la causante de nuestro éxito reproductivo y de la sobrepoblación humana, aunque sea una actividad que nos beneficia, al mismo tiempo nos perjudica, porque se está desgastando el suelo con las actividades agropecuarias, también, a lo largo de los siglos, hemos disfrutado de los beneficios de la agricultura a cambio de arduo trabajo y traumas físicos. En la actualidad los retos que plantea la agricultura son variados, desde su producción a escalas cada vez mayores para el abastecimiento de las grandes ciudades hasta la accesibilidad de alimentos en las zonas marginadas, más que un problema de mayor producción, el problema está en la falta de equidad en la distribución de los alimentos y por ende en la distribución desigual de la riqueza. Se tiene que combatir la desigualdad económica entre ricos y pobres. El crecimiento acelerado de la población también incluye una sobrecarga de recursos que le estamos demandando al planeta, más de lo que este puede resistir, provocando desequilibrios en los ecosistemas, perjudicando la flora y fauna del lugar y también perjudicándonos a nosotros mismos como habitantes del único hogar que tenemos como especie.
   A pesar de ser cazadores recolectores en nuestros comienzos, ya modificábamos de alguna manera nuestro entorno para aprovecharlo a favor de nuestra supervivencia y empezamos a domesticar algunos animales en su estado salvaje que ahora sean convertidos en vacas, perros, gatos, caballos, ovejas, cerdos, cabras, etc. Por una parte dañamos el ambiente, pero en la actualidad tenemos los conocimientos necesarios para restaurar los ecosistemas y darles un mejor uso. Tenemos que cuidar el lugar que nos proporciona el alimento y a todas las especies que nos proporcionan sus frutos y su carne, recordemos que a  través de la domesticación los animales y los humanos hicieron un pacto mutuo de beneficiarse. Tenemos que pensar no sólo en cómo obtener cada día más, esto además nos ayudará a no agotar los recursos que tanto necesitamos, al parecer la caza irracional, la contaminación del ambiente y la expansión urbana de zonas habitadas por otras especies, invadiendo su territorio, entre otros factores, está provocando una rápida extinción de ciertas especies, ¿Será que acabaremos con muchas especies como en la época del Pleistoceno, cuando se extinguió gran parte de la megafauna?
   Actualmente, los problemas ambientales que causa la agricultura constituyen otro reto mayor que consisten en cómo realizar las actividades agropecuarias sin que las repercusiones al ambiente sean tan nocivas, se tiene que revisar desde la política y desde la visión experta (científicos, etc.) el uso adecuado de los insecticidas para combatir las plagas que también afecta a otras especies como el caso de la mariposa monarca en los campos algodoneros de Canadá y Estados Unidos, el problema de los insecticidas también perjudica a las personas que viven en los alrededores de las cosechas.
   Por otro lado está la cuestión del uso de la biotecnología en la actividad agrícola, este debate es muy controversial, puesto que hay dos bandos en estos momentos, uno que defiende la aplicación de la biotecnología en los cultivos y otros que cuestionan las consecuencias de alterar el material genético de los alimentos que prácticamente no han sido alterados durante miles de años, aunque esta técnica tenga el objetivo de mejorar el rendimiento y la resistencia de los cultivos, el gran debate es el uso de pesticidas que contienen químicos nocivos y la utilización de tecnología más avanzada que adopta ciertos criterios para la modificación de los transgénicos sin que este conocimiento se encuentre al alcance de todas las personas.
   La ganadería también se suma a esta lista de preocupaciones futuras, en como las grandes cantidades de consumo de carne se están elevando y como esto contribuye al calentamiento global, ya que el excremento de las vacas produce metano, un gas que es más perjudicial que el propio dióxido de carbono y que contribuye a la aceleración del cambio climático. Además, se tiene que tomar en cuenta la calidad de vida de los animales de granja, ya que la mayoría de los casos tienen una muerte terrible, las condiciones de salubridad a veces son cuestionables, también preocupa el hecho de como los tratamientos hormonales hacia estas especies pueden afectar la salud del ser humano.
·         Referencias
1.      Agustí, A. y Antón, B. (2011). La gran migración. La evolución más allá de África.          Barcelona, España: Crítica.
          2.  Tudge, C. (2000). Neandertales, bandidos y granjeros. Cómo surgió realmente la agricultura.                 [Traducido al español de Neanderthals, bandits and farmers]. Barcelona, España: Crítica.
·         Bibliografía
1.      Barnett, S.A. (1992). La especie humana. 2a ed. [Traducido al español de The human              species. A biology of man]. D.F., México: FCE.
2.      Fernández Martínez, V.M. (2007). Prehistoria. El largo camino de la humanidad. Madrid,      España: Alianza Editorial.


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